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África austral

Un guepardo estaba tumbado en una rama grande de un ficus en la sabana arbolada de África austral. Llevaba días sin comer ya que escaseaban los animales.

Mientras se estaba lamiendo una pata pudo observar a los lejos polvo moverse, mucho polvo. Se levanto lentamente y observó mejor. Con su vista podía ver al menos a 100 metros, pero estaba un poco cansado por el hambre que tenía. Pudo observar a un rebaño de ñus. En esa época era fecha de crianza, así que seguramente tuvieran crías muy jóvenes y vulnerable.

Se bajo del árbol despacio hasta el suelo. Toda esa zona estaba cubierta de matorrales y hierbajos grandes resecados los cuales ayudaba al guepardo esconderse mejor.

Empezó a correr hacia el polvo que veía por el aire. A unos cincuenta metros aproximadamente se paró para ver mejor y se fue acercando poco a poco y agachándose para que no le vieran. Pudo vislumbrar a un grupo cercano de ñus que tenían algunas crías casi recién nacidas, se les notaba por el color del pelaje.

El guepardo empezó a lamerse ya que notaba que ya iba a poder comer al fin. Seguía agazapado lo máximo que podía sin que le vieran.

Los ñus no habían notado aun la presencia, así que era un punto a favor del depredador, el guepardo. Ya estaría a unos 25 metros, pero para él era un recorrido corto, pero si se espantaban, tendría una oportunidad inferior o que los ñus defendieran con sus pequeñas astas a las crías y eso sería malo para el guepardo si una de ellas le diera.

Cuando iba a salir lanzado hacia su presa, oyó un ruido proveniente de su izquierda. Eran unos perros de la pradera que habían visto al guepardo. Los ñus se pusieron en alerta, pero el guepardo sin pensárselo se lanzó velozmente hacia el pequeño ñu. El resto del rebaño salió corriendo.

El pequeño ñu no lo vio venir. La madre ñu se paró y miró hacia atrás, pero solo pudo ver polvo.

Esto es la Ley de la vida en la sabana.

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