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La muerte

La muerte me lleva siguiendo desde que nací. Siempre que miro hacia atrás está ahí, mirando desde las esquinas o desde detrás de las farolas. Hasta una vez, le vi sentado en una silla en una cafetería leyendo un periódico.

Vivo mi vida año a año, pero siempre está ahí, acechante. No me libro de él. Hasta que un día cuando estaba en el banco viendo a mi nieta jugar en el parque se acercó al banco y se sentó a mi lado. Supe en ese momento que mi hora ya había llegado. Cerré los ojos y sonreí ya que sabía que la muerte me había estado vigilando todos esos preciosos años de mi vida para que no me pasara nada. En ese momento, la muerte se puso de pie y me puso la mano en mi hombro. Note en ese momento un calor y al instante deje de notar nada, solo paz...

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